HAPPY EASTER

Youth Ministry

US Conference of Catholic Bishops

UNITED STATES CONFERENCE OF CATHOLIC BISHOPS
Youth Ministry

 

Three interdependent and equally important goals guide the Church's ministry with adolescents. These goals state what it means for the Catholic community to respond to the needs of young people and to involve young people in sharing their unique gifts with the larger community. They express the Church's focus for ministry with adolescents, while encouraging local creativity in developing the programs, activities, and strategies to reach these goals.

Goal 1: To empower young people to live as disciples of Jesus Christ in our world today. 

Ministry with adolescents helps young people learn what it means to follow Jesus Christ and to live as his disciples today, empowering them to serve others and to work toward a world built on the vision and values of the reign of God. As we wrote in A Message to Youth:

As a baptized member of the Church, Jesus Christ calls you to follow in his footsteps and make a difference in the world today. You can make a difference! . . . In the words of the Holy Father: "Offer your youthful energies and your talents to building a civilization of Christian love . . . commit yourself to the struggle for justice, solidarity, and peace" (Homily at World Youth Day, Denver, 1993).

The challenge of discipleship—of following Jesus—is at the heart of the Church's mission. All ministries with adolescents must be directed toward presenting young people with the Good News of Jesus Christ and inviting and challenging them to become his disciples. For this reason, catechesis is an essential component of youth ministry and one that needs renewed emphasis. If we are to succeed, we must offer young people a spiritually challenging and world-shaping vision that meets their hunger for the chance to participate in a worthy adventure.

Goal 2: To draw young people to responsible participation in the life, mission, and work of the Catholic faith community.

Young people experience the Catholic community of faith at home, in the parish (especially in youth ministry programs), in Catholic schools, and in other organizations serving youth. Ministry with adolescents recognizes the importance of each of these faith communities in helping young people grow in faith as they experience life in community and actively participate in the mission of Jesus Christ and his Church.

Goal 3: To foster the total personal and spiritual growth of each young person.

Ministry with adolescents promotes the growth of healthy, competent, caring, and faith-filled Catholic young people. The Church is concerned for the whole person, addressing the young people's spiritual needs in the context of his or her whole life. Ministry with adolescents fosters positive adolescent development and growth in both Christian discipleship and Catholic identity. Promoting the growth of young and older adolescents means addressing their unique developmental, social, and religious needs and nurturing the qualities or assets necessary for positive development. It also means addressing the objective obstacles to healthy growth that affect the lives of so many young people, such as poverty, racial discrimination, and social injustice, as well as the subjective obstacles to healthy growth such as the loss of a sense of sin, the influence of values promoted by the secular media, and the negative impact of the consumer mentality.

--excerpted from Renewing the Vision: A Framework for Catholic Youth Ministry

Español

Ministerio De La Juventud

Tres objetivos interdependientes e igualmente importantes guían el ministerio de la Iglesia con los adolescentes. Estos objetivos indican lo que significa para la comunidad católica para responder a las necesidades de los jóvenes y para involucrar a los jóvenes en compartir sus dones únicos con la comunidad en general. Expresan el enfoque de la Iglesia por el ministerio con adolescentes, fomentando al mismo tiempo la creatividad local en el desarrollo de los programas, actividades y estrategias para alcanzar estos objetivos.

Objetivo 1: habilitar a los jóvenes a vivir como discípulos de Jesucristo en nuestro mundo de hoy.

El ministerio con adolescentes ayuda a los jóvenes aprenden lo que significa seguir a Jesucristo y vivir como sus discípulos de hoy, dándoles el poder para servir a los demás y trabajar hacia un mundo construido sobre la visión y los valores del reino de Dios. Como escribimos en Un Mensaje para los jóvenes:

Un miembro bautizado de la Iglesia, Jesucristo te llama

El ministerio con adolescentes ayuda a los jóvenes aprenden lo que significa seguir a Jesucristo y vivir como sus discípulos de hoy, dándoles el poder para servir a los demás y trabajar hacia un mundo construido sobre la visión y los valores del reino de Dios. Como escribimos en Un Mensaje para los jóvenes:

Un s un miembro bautizado de la Iglesia, Jesucristo te llama a seguir sus pasos y hacer una diferencia en el mundo de hoy. ¡Tú puedes hacer la diferencia! . . . En las palabras del Santo Padre: "Presente su energías juveniles y sus talentos para construir una civilización del amor cristiano comprometerse con la lucha por la justicia, la solidaridad y la paz..." (Homilía en la JMJ, Denver, 1993).

El reto del discipulado de seguimiento de Jesús-está en el corazón de la misión de la Iglesia. Todo el ministerio con adolescentes debe ser dirigido hacia la presentación de los jóvenes con las Buenas Nuevas de Jesucristo y acogedor, y los desafía a ser sus discípulos. Por esta razón, la catequesis es un componente esencial de la pastoral juvenil y uno que necesita un énfasis renovado. Si queremos tener éxito, hay que ofrecer a los jóvenes una visión espiritual desafiante y conformar mundo que cumple con su hambre por la oportunidad de participar en una aventura digna.

Objetivo 2: Para atraer a los jóvenes a una participación responsable en la vida, la misión y el trabajo de la comunidad de fe católica.

Los jóvenes experimentan la comunidad católica de fe en el hogar, en la parroquia (especialmente en los programas del ministerio de jóvenes), en las escuelas católicas, y en otras organizaciones que sirven a la juventud. El ministerio con adolescentes reconoce la importancia de cada una de estas comunidades de fe para ayudar a los jóvenes a crecer en la fe a medida que experimentan la vida en comunidad y participan activamente en la misión de Jesucristo y de su Iglesia.

Objetivo 3: Promover el crecimiento personal y espiritual total de cada joven.

El ministerio con adolescentes promueve el crecimiento de salud, competencia, cuidado y jóvenes católicos llenos de fe. La Iglesia se preocupa de toda la persona, frente a las necesidades espirituales de los jóvenes en el contexto de toda su vida. El ministerio con adolescentes fomenta el desarrollo positivo de los adolescentes y el crecimiento tanto en seguimiento de Cristo y la identidad católica. Promover el crecimiento de los adolescentes jóvenes y mayores medios de hacer frente a sus necesidades de desarrollo, sociales y religiosas únicas y cultivar las cualidades o los activos necesarios para el desarrollo positivo. 

También implica abordar los objetivos obstáculos para el crecimiento saludable que afectan la vida de tantos jóvenes, como la pobreza, la discriminación racial y la injusticia social, así como los subjetivos obstáculos para el crecimiento saludable, como la pérdida del sentido del pecado, la influencia de los valores promovidos por los medios seculares, y el impacto negativo de la mentalidad de los consumidores.

Extractado de Renovar la visión: un marco para la Pastoral Juvenil Católica.